ROMERAL.- En una jornada marcada por la urgencia de enfrentar la crisis hídrica, el Gobierno del Maule y el Consejo Regional aprobaron una de las iniciativas más relevantes en materia de riego de las últimas décadas, estableciendo un hito en la relación con la Comisión Nacional de Riego (CNR).
Se trata de la aprobación de $9.906 millones destinados al programa “Capacitación y Fomento para el Mejoramiento de la Infraestructura de Riego del Maule”, una inversión que posiciona este convenio como uno de los más grandes suscritos por un gobierno regional con la CNR desde la creación de la Ley de Riego en 1985.
El gobernador regional, Pedro Pablo Álvarez-Salamanca, destacó el impacto de la iniciativa, señalando que se trata de un programa histórico que permitirá asegurar el futuro de la agricultura en la región, priorizando a pequeños y medianos agricultores y fortaleciendo la seguridad hídrica frente a los efectos del cambio climático.
En la misma línea, el seremi de Agricultura, Alejandro Muñoz, explicó que este convenio ampliará el acceso a bonificaciones que pueden alcanzar entre un 90% y 95%, beneficiando incluso a agricultores que no forman parte de INDAP, lo que contribuirá a dinamizar la economía regional.
Desde el ámbito de los usuarios del recurso hídrico, Mauricio Alfaro, administrador de la Junta de Vigilancia del Río Lontué, valoró la iniciativa indicando que será clave para la pequeña y mediana agricultura, ya que permitirá mejorar la eficiencia del riego y aumentar la superficie productiva.
Por su parte, el consejero regional Alamiro Garrido subrayó la importancia del sector silvoagropecuario para el Maule, destacando que avanzar en sistemas de riego más eficientes resulta fundamental para fortalecer su desarrollo.
El programa contempla una inversión enfocada tanto en infraestructura como en capacitación, con especial énfasis en la eficiencia y resiliencia del recurso hídrico. La iniciativa tendrá una duración de 36 meses y beneficiará directamente a miles de agricultores y organizaciones de usuarios de agua en la región.
El impacto esperado se traducirá en una mayor superficie con riego tecnificado, además de un incremento en la capacidad de almacenamiento de agua, contribuyendo de manera significativa a la seguridad alimentaria regional.